Periodistas: ¿Con título o sin título?

Decir que cualquier persona que conozca a fondo de un tema puede ejercer como periodista me resulta tan absurdo como pensar que cualquiera que haya estudiado las estrellas puede irse al espacio como astronauta. También podríamos decir entonces que cualquier persona que conozca de economía puede ejercer como profesor o cualquiera que hable español puede ser maestro de lenguaje.

Si me acojo solo al último punto, puedo utilizar mi experiencia personal como un ejemplo bastante gráfico y consistente.

Desde hace casi siete años vivo en los Estados Unidos da América. Luego de haber ejercido como periodista por 27 años y como profesor por algo más de seis años, creí oportuno empezar a buscar oficio en cualquiera de esas ramas. La que estaba más abierta en oportunidades era la del magisterio, así que decidí dirigirme por ese camino.

No fue fácil. Los hechos de haber sido maestro y de saber hablar el idioma español, no me convertían en profesor de español. Era necesario cumplir requisitos de certificación que demostraran al Departamento de Educación del estado de La Florida, que yo era una persona capacitada para enseñar los temas en los que yo parecía ser experto.

Inició así un proceso que incluía la aprobación de exámenes y de cursos que iban desde el conocimiento de la materia a enseñar, hasta los procedimientos y estrategias necesarias para cumplir con ese objetivo. Cuando ya había cumplido una parte de ese proceso, el departamento oficial emitió una certificación temporal que me permitía ejercer como docente y me otorgaba tres años para culminar el proceso, so pena de retirarme la certificación.

Esta experiencia personal no tendría ningún sentido sino fuera para compararla con la idea de “desprofesionalizar” el periodismo, tema que ha encendido el debate en Ecuador.

He visto y admirado muchos periodistas que, sin tener títulos académicos, marcaron un camino y nos llenaron de enseñanzas en su quehacer periodístico. ¡Muchísimos! Así como recuerdo otros de los que no había nada que aprender. El tiempo ha pasado y todo ha ido evolucionando, incluyendo las profesiones.

Mientras unos creen que evolucionar es pretender que cualquiera pueda ser contratado por un medio de comunicación y ejercer como periodista, otros, yo incluido, creemos que eso no es una evolución sino todo lo contrario: una involución. El universal derecho a la libertad de expresión no debe ser tomado como argumento para justificar que toda persona puede ejercer como periodista sin necesidad de un título académico. Una cosa es opinar y otra es ser periodista.

El periodista se prepara en muchos ámbitos para ejercer su profesión. No basta con tener fuentes, saber buscar en internet, ser experto en algún ámbito o con crear un canal de difusión digital. Se trata de conocer técnicas de entrevistas, historia de la comunicación, ética periodística, análisis de las fuentes, rol profesional, etc.

En periodismo, al igual que en todas las profesiones, hay buenos y malos profesionales. Es verdad, el solo hecho de tener un título no te hace un buen profesional, pero tampoco significa que esa sea razón para dejar que cualquiera se autodenomine periodista, ya que de la misma manera podrían hacerlo los que creen que pueden ser maestros porque ayudan a sus hijos con las tareas, los que creen poder ser abogados porque saben redactar un escrito, o los que creen ser economistas porque tienen cierto éxito manejando las finanzas del hogar.

Si en realidad queremos hablar de evolución, el camino no es abrir el abanico a los extremos del empirismo sino el de la mejor preparación académica.

Hay que empezar por el hecho de que el periodista no es ni debe ser un “todólogo” para cumplir su actividad. Debe saber reconocer las fuentes correctas y manejar las herramientas de la comunicación con la finalidad de rendir éticamente de manera impecable.

Saber de fútbol no te hace periodista deportivo. Saber de política no te hace periodista político. Saber de medicina no te hace periodista médico. Se necesita una preparación para cumplir una importante labor con la sociedad.

El camino no es eliminar el pensum académico sino mejorarlo y actualizarlo. ¿Cómo es que alguien llega a llamarse periodista deportivo si solo sabe medianamente de fútbol? ¿Cómo es que alguien se hace llamar periodista político si es alimentado por una posición definida que le roba la objetividad? Eso es lo que debemos cambiar.

La formación periodística debe incluir dos etapas. La primera sería con la formación con conocimientos básicos de la actividad. Las herramientas de la comunicación, la expresión oral y escrita, la ética y la historia del periodismo, los accesos a la cambiante tecnología, etc. La segunda etapa debe ser la especialización de acuerdo a la rama que el periodista quiere ejercer. La especialización en deportes ( no solo en fútbol), la especialización en política (no en partidos), la especialización en espectáculos (no en escándalos), etc.

Ya me extendí demasiado y no vale la pena cansarlos tanto, pero la profesionalización del periodista es más compleja que un simple título. Tiene raíces profundas en los empresarios dueños de los medios de comunicación así como en los estratos de poder, variables que bien podrían ser objeto de una segunda entrega en este tan debatido caso de la profesionalización de los comunicadores sociales.

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